Calafateado de la Santa María

Ya he realizado el calafateado de la Santa María, lo que dicho en términos mundanos es la impermeabilización del casco, o al menos de la “obra viva”, es decir, la madera que estaba en contacto con el agua. 

Cuando Colón presentó su proyecto a la monarquía lusa proponía dos naos (una de ellas la Santa María) con calafateado a la castellana, es decir, con estopa y un tipo de cola, yo lo imité con un pintado de cola sobre todo el casco, la estopa, por tema de escala (estamos hablando de hilos de micras) no la he puesto. El proyecto fue rechazado entre otros motivos porque los protugueses consideraban que era un calafateado pobre para viajar por el oceáno.

Tiempo después, cuando presenta el proyecto ante Isabel de Castilla, ya solo hay una nao, la Santa María, y ahora le ha añadido el calafateado a la portuguesa, es decir, con masilla y después brea. Yo he añadido masilla pero no la brea, esta la he imitado tiñendo con nogalina oscura.

El peso extra que tenía esta nave al tener doble calafateado, que hasta en la maqueta se nota ya, hace comprender el futuro que le esperaba a la nao.

Hoy día el casco se termina con esta impermeabilización, pero hace 500 años se consideraba que para dar una mayor duración a la vida de la madera frente a la podredumbre y mejorar su flotabilidad se le ponía una capa más de tablas de roble de en torno a los 3 metros de longitud. Este será mi siguiente paso, un segundo forrado del casco.

Como curiosidad, 100 años después ya se consideraba innecesario el doble forrado y empezó a cubrirse primero con chapas de bronce y posteriormente con chapas de plomo, para acabar pasando al hierro a finales del s. XVIII, un anticipo de lo que serían los acorazados.

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